Sin contar con aquéllos que han decidido situarse en el lado oscuro, que siempre es denso, hay dos caminos a elegir; me lo dijeron hace no mucho y me pareció sencillo, y a la vez perfecto, porque lo decía alguien que lo demostraba día a día con su ejemplo.
Uno puede tener una vida de entretenimiento…o una vida de significado. La vida de entretenimiento es saludable, sin sobresaltos, incluso agradable. Suave, dulce, sin crestas. No es una mala vida, ni se hace mala para nadie alrededor; te salvan.
Pero se puede decidir el camino de tener una vida de significado. No siempre es saludable, no siempre es agradable. Hay silencios, porque la vida de significado se piensa, y hay sobresaltos, a veces incluso seguidos de caídas terribles, dolorosas. Pero es una vida que se construye, una vida que da sentido, que edifica aunque sea demoliendo el entretenimiento al mundo que nos hacen vivir.
Un poeta como pocos, comprometido como casi nadie, herido una y otra vez, lo resumió perfectamente…(y estos versos hablan de vosotros, a los que hoy os estamos infinitamente agradecidos)…lo hizo, ése poeta, con estas palabras:
No te quedes inmóvil, al borde del camino.
No congeles el júbilo, no quieras con desgana.
No te salves, ahora ni nunca.
No te llenes de calma, no reserves del mundo sólo un lugar tranquilo.
No te quedes sin labios, no te duermas sin sueño, no te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo. No te salves.
Son palabras de Mario Benedetti. Palabras que os definen a todos vosotros. Palabras de un poema que en su voz, acababa así:
Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana,
y te salvas ahora y te llenas de calma, y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo,
y dejas caer los párpados pesados como juicios, y te secas sin labios y te duermes sin sueño,
y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo, y te quedas inmóvil al borde del camino,
y te salvas…entonces, no te quedes conmigo.”
De esta forma, entusiasta, exultante y emotiva, comenzaba Bruño Cardeñosa el programa
Se entiende muy bien el entusiasmo y la emoción de Bruño Cardeñosa, actual conductor del programa: los componentes de La Rosa de los Vientos han vivido momentos casi devastadores. En primer lugar, durante un año, el espacio desapareció de la programación, pero volvió gracias a la insistencia de sus irreductibles oyentes. Y, en el año 2007, sucedió un hecho terrible: el repentino fallecimiento de su creador y alma máter, el querido y admirado Juan Antonio Cebrián.
Y ahora son líderes de audiencia.
El caso de La Rosa de los Vientos es como una metáfora de la vida. Porque sus dificultades y su éxito nos hablan de las dificultades y el éxito de las personas. Y porque, en verdad, es el único programa de la radio que, cuando me asomo a él semanalmente, siento que me reencuentro con amigos.
Gracias.
Amparo